Qué debes saber para estudiar y vivir en Nueva Zelanda

 


 

Nueva Zelanda es un país en el Pacífico sur, separado de Australia por 2000 km de océano. Está constituido por varias islas, concentrada su población en dos principales: la Isla Norte y la Isla Sur.

 

Con una población de 4,4 millones, es uno de los países desarrollados más aislados geográficamente. Lo que permitió que su flora y fauna se desarrollaran por separado al resto del mundo, convirtiéndose en el escenario perfecto para dar vida a los paisajes de las películas de El Señor de los Anillos.

 

El resto de la información estadística, la pueden encontrar en unos segundos de búsqueda en Google. De lo que realmente queremos hablar hoy es de la experiencia, de lo que dicen los latinos jóvenes como nosotros que han vivido en NZ y qué podemos aprender de ellos.

 

New Zealand (en maorí: Aotearoa, «tierra de la gran nube blanca») es un país muy diferente a lo que conocemos como sudamericanos. En temas de seguridad, son un paraíso. Los robos, los homicidios, la violencia en las calles son algo que prácticamente no existe o es raro. Cuando un vecindario se comienza a sentir peligroso, la precaución más radical que puede llegar a tomar un Kiwi (así se les dice a los neozelandeses de cariño) es ponerle seguro a su puerta principal.

 

Para acceder a las islas, existen mecanismos legales muy comunes, como lo son las visas para estudiantes, las Working Holidays* y las visas de trabajo. Dependiendo de tu país de origen, podrás encontrar variaciones. Por ejemplo a los colombianos, bolivianos y paraguayos no les ofrecen la Working Holidays, pero a los argentinos, chilenos, mexicanos, peruanos y uruguayos, sí. Es importante ser muy honestos con el gobierno y asesorarse bien a la hora de emigrar a este país, que si bien es conocido por ser muy amable y acogedor, es muy estricto con sus leyes y puede negar permisos si sienten que algo que no funciona bien.

 

LAE ofrece diversos cursos de inglés en NZ, y a pesar de ser tan sólo uno de los 3 idiomas oficiales del país, es de lejos el más hablado. La población fue predominante blanca en el último siglo, descendientes europeos. Pero recientemente en las principales ciudades esto se ha diversificado, compartiendo los espacios con ciudadanos de toda Asia y el resto del mundo. Es un país liberal en todo el sentido de la palabra, desde lo social, cultural hasta la economía y los derechos humanos. Por esto resulta siendo uno de los mejores países del mundo para vivir.

 

New Zealand tiene un problema que muy pocas otras naciones en su estado presentan. Son uno de los países desarrollados con más fugas de cerebros del mundo. Lo que quiere decir es que muchísimos de sus profesionales especializados han abandonado el país para vivir en Australia o Europa, dejando un vacío laboral, creando la necesidad de personas con estos estudios. Por esta razón dan la bienvenida a quienes pretendan trabajar o estudiar carreras universitarias y así complementar la carencia.

 

Básicamente NZ es el país perfecto, te da la bienvenida y el estilo de vida es tan seguro como rentable. ¿Dónde está lo malo? Como todo, debe tenerlo. En este caso, es algo común para personas de nuestra región. Los negocios cierran temprano, la gente por lo general se va a sus casas alrededor de las 5 p.m. y las discos y los bares no pasan de las 3 a.m. Lo que es un diferencia fuerte para la gente que disfruta de la fiesta hasta el otro día y la vida nocturna. Una de las consecuencias de vivir en un sitio tan pacífico y calmado.

 

No obstante, New Zealand es un lugar que está abriendo sus puertas al mundo, que vale mucho la pena visitar y si se trata de viajar y conocer un país, estudiar por unos meses es la mejor forma de hacerlo. Un visa de estudio se puede extender a una laboral si se consigue un trabajo en la misma rama de los estudios y eso puede llevarte a vivir un buen tiempo en este hermoso país.

 

*Working Holiday: Este permiso se le da a países seleccionados. Es principalmente para jóvenes entre los 18 y 30 años y cosiste en tener un periodo de 12 meses en los cuales puedes estudiar y trabajar al mismo tiempo. Siempre y cuando, demuestres que tienes dinero para el tiquete de regreso y que el trabajo es tu objetivo secundario.